martes, 25 de marzo de 2008

Cuentos palestinos...Esperanza Palestina


Un helicóptero apache merodea el barrio. Nada extraño. Hace décadas que se repite la misma escena.Seguro, en unos instantes, escucharemos el estruendo de sus misiles al caer en alguna casa,edificio,colegio,universidad o cualquier cosa menos contra los famosos terroristas o militantes armados.Con suerte mi hogar se mantendrá intacto. Son 7.50 pm, empieza a oscurecer. Podríamos estar a 20 de noviembre de 1975, a 8 de marzo de 1987, a 23 de febrero del 2005 o simplemente en el 2008, que más da. Siempre es lo mismo, destrucción, muertos, llantos, sufrimiento.Estamos en estado de sitio hace meses, tantos como el embarazo de leyla (37), mi mujer con una barriga de nueve meses . Una mujer hermosa. Ojos almendrados, de un color negro profundo, su tez blanca como la ...PLANK,PLANK se comienzan a escuchar los primeros ataques "selectivos". Las contracciones son fuertísimas y leyla no aguanta más. He llamado al dr. del barrio y me dice que no puede salir de su casa. La cesárea es urgente. Debemos ir hacia su casa. 9 meses sin exámenes médicos, sin tratamientos ni ecografías ni nada. Los hospitales, en su mayoría destrozados, hace rato que no dan abasto y lo que queda de ellos es lamentable por no decir otra palabra. Sólo dos calles separan mi casa de la del dr. Son sólo 80 metros. Pero cuando debes salir con tu mujer, esperando en cada paso un disparo, un misil, un gas o lo que sea, les digo realmente es una eternidad. Leyla no para de llorar, las contracciones se hacen cada vez más insoportables al igual que el olor a quemado que sale de la casa de mi vecino que hace unos instantes fue volada entera. En la pequeña radio a pilas que aún conservo, un regalo de mi padre asesinado hace 20 años, se escucha "El ejército israelí ha hecho una nueva excursión en Ramallah, nadie debe salir de sus casas, ya son 26 los muertos...todos civiles". Sin embargo, Leyla necesita urgente atención. Saco del closet un chaleco antibalas bastante rústico que compramos después de la muerte de Habib, mi hijo mayor de 9 años.Salió a cazar lagartijas exactamente hace 1 año. Se hacía tarde y no regresaba a casa. Fui a buscarlo y ahí me lo encontré, tirado en el suelo junto a su honda caza=lagartijas con un impacto de bala que le atravesó la espalda, los pulmones, la costilla para finalmente abririle otro hueco en su pecho. Un ataque por detrás, a un niño que sólo quería divertirse. Después aparecerían en las noticias en occidente que terroristas armados atacaron una bases militares israelies y éstos a modo de defensa repelieron el ataque con balas de goma.. BALAS DE GOMA... Tres días después, mi otro hijo, Anuar de 6 años fue alcanzado por un proyectil mientras jugaba en el patio de nuestra casa. Unos dicen que fueron colonos judíos que disparaban para entretenerse tras una borrachera. Otros, una bala perdida de un militante palestino. Ya da igual averiguar quien fue. Sin titubear le pongo el chaleco, un casco de metal liviano, un regalo de mi vecino a Habib cuando cumplió los 6(aunque no sabes que aguante puede tener contra un proyectil, el instinto hace lo que sea) y salimos raudamente rumbo a la tan cercana y a la vez tan lejana casa del doctor. Nada más avanzar 10 metros veo un proyectil, casi como en cámara lenta, directo a mi pecho, miles de imágenes en un segundo,mis hijos me dicen que todavía no, la bala se cala en un botón de plata de mi camisa y escucho los chasquidos del botón o de la bala, ya no sé y no me importa. Seguimos raudamente entre la callejuela de no más de 5 metros de ancho. Todo a nuestro alrededor está destruido, huele a quemado y peor aún, a carne quemada. Muy lejos quedaron aquellos tiempos en que la calle Beityala se tranformaba en un mercadillo, bazar donde encontrabas lo que querías. Hemos llegado a casa del dr.. Nos abre la puerta y entramos casi como al paraíso. Inmediatamento dispone a Leyla en una camilla y comienza con la operación. A medida que avanza el trámite nos damos cuenta que desde su barriga aparece una, no! mejor dicho dos, no!!! son tres.. Síi !!!! tres varones. Empiezo a debilitarme, me veo el pecho y la bala ha ingresado por completo. Lo que sonó fueron restos del botón, la bala implacable ha perforado mi pecho. Pero se que los tres niños que he visto seremos yo, Habib y Anuar, descanso en paz, Leyla no estará sola...Palestina, tampoco.

Un video anexo recordando los ya olvidados ataques al líbano.

2 comentarios:

Patricia dijo...

la manera de escribir sobre el drama de un pueblo,marca la diferencia.
estamos acostumbrados a escuchar las noticias y ya nada nos conmueve.
porque? porque el periodismo solo se enfoca en la información.
esta manera de relatar la información dando, vida a la historia personal de una familia le da el sentido humano.
ahí nos damos cuenta que nos es una información si no una historia real con personas de carne y hueso.
pienso que el periodismo debiera evolucionar en ese sentido de lo humano.
FELICITACIONES

patricia

Palestina Resiste! dijo...

Paul, me gustó mucho tu relato, pero más aún encontrarte en el ciber-espacio, comprobar que sigues fanático de Colo-Colo, pese a que mi hermano Hisham te trató de convencer que Palestino es el mejor equipo del mundo. Te mando un beso y un abrazo, recordando los inolvidables momentos de una infancia compartida.
Nadia